martes, 20 de marzo de 2018

Camagüey, ciudad de tradiciones y leyendas.






Camagüey es una de las siete primeras poblaciones fundadas por los españoles en Cuba. Esta ciudad desempeñó un papel de primer plano en su calidad de centro urbano de un territorio dedicado esencialmente a la ganadería y la industria azucarera. Fundada en el año 1528 en su emplazamiento actual, la ciudad se fue desarrollando a partir de un esquema urbanístico irregular constituido por una red de plazas, plazuelas, calles serpenteantes y manzanas irregulares de casas, que es muy poco común en las ciudades coloniales de América Latina situadas en terreno llano. 

El centro histórico de Camagüey abarca 54 hectáreas y es un ejemplo excepcional de asentamiento urbano tradicional relativamente apartado de las principales rutas comerciales. La influencia de la arquitectura y el urbanismo de la Europa medieval es patente en el trazado urbano y las técnicas de construcción traídas a América por los albañiles y maestros de obras de los colonizadores españoles. En los edificios del sitio ha quedado plasmado, a lo largo del tiempo, el sello de numerosos estilos artísticos: neoclásico, ecléctico, neocolonial y “Art Déco”, principalmente. También hay algunas construcciones inspiradas en el “Art Nouveau” y el racionalismo.


Camagüey tiene el centro colonial conservado más extenso del país, que ofrece al visitante numerosas edificaciones con significativos valores arquitectónicos e histórico-culturales, así como interesantes museos. Ejemplo de esas tareas, son la Plaza de San Juan de Dios, la del Carmen, Bedoya, el Parque Agramonte -antigua Plaza de Armas-, la Casa Natal del prócer Ignacio Agramonte, así como otras plazas y callejuelas. 


Los templos católicos que se localizan en el centro histórico poseen altos valores arquitectónicos donde se entremezclan diversas corrientes y movimientos. Se destacan por sus valores la Catedral Metropolitana, donde se rinde culto a la Virgen de la Candelaria, patrona de la ciudad, las Parroquias de la Soledad, el Santo Cristo del Buen Viaje, la de Santa Ana, las Capillas de la Merced, el Sagrado Corazón de Jesús, la del Carmen y la de San Juan de Dios, donde el Beato José Olallo Valdés (el Padre Olallo) atendió a miles de principeños con el solo interés de llevar la salud al pueblo. 

Camagüey es una ciudad de leyendas y tradiciones, una de sus reliquias más relevantes, ornada de una hermosa leyenda es el SANTO SEPULCRO, ubicado en la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced. Otra de las apasionantes leyendas camagüeyanas es la del Aura Blanca, que narra las vicisitudes económicas de la construcción de un hospital para leprosos por el Padre Varela, otro relevante sacerdote católico, y la aparición de esta ave con su blanco plumaje exhibida para recaudar fondos.

Conozca más de la ciudad de Camagüey y de su historia. Viaje con nosotros y termine completamente enamorado de esta isla.
 

lunes, 19 de marzo de 2018

Baracoa, la tierra de las aguas




Cuba es una isla donde encontramos una amplia riqueza natural, paisajística, muchas posibilidades de disfrutar de espacios naturales impresionantes, arrecifes de coral en el mar, una flora y fauna extensa, tanto terrestre como marina, características todas que la convierten en un lugar ideal para los amantes del turismo de naturaleza.  Si hablamos de su fauna, esta es increíblemente interesante y  tan atrayente como variada, debido a los varios ecosistemas que encontramos, desde las zonas altas y montañosas de la isla, principalmente al oriente del territorio, a sus cuevas, sus costas, y su mar. Peces ciegos, camarones, delfines, peces ángeles, careys, diversos insectos y diversos depredadores de insectos, como los lagartos, al igual que numerosas aves tanto terrestres como marinas, algunas de ellas endémicas, como el Catey, el Tocororo.

Uno de los mejores lugares para perderse en la naturaleza cubana es sin duda la región de Baracoa. Baracoa está plagada de aguas, por doquier que se mire se verá un asomo de ríos, arroyos, cañadas, las características típicas de la región le facilitan poseer la mayor red hidrográfica de toda Cuba hasta el punto de alcanzar una densidad de hasta 8 kilómetros de cauce por cada km² de su superficie. La cuenca del río Toa es la más importante del país, así mismo existen las cuencas del río Duaba, Miel y Yumurí.


 










El potencial hidráulico total de la región es de los más elevados del país y se calcula que asciende a más de 3000 millones de m3, correspondiendo la mayor parte a las aguas superficiales, ya que las subterráneas son escasas producto a las características del relieve y a la naturaleza poco permeable de las rocas del subsuelo, existen 29 cuencas hidrográficas de interés, la más importantes de ellas, la cuenca del Toa.

Trece ríos y arroyos atraviesan la región con sus características distintivas, en general son de corto cauce, gran caudal y de marcadas pendientes, en su mayoría se caracterizan por la presencia de los llamados "tibaracones", una vegetación sorprendente, la cual es más tupida mientras más se alejan de la población, en sus fondos es común los cantos redondos y asentamientos poblacionales en sus riveras.

El elevado valor paisajístico, la limpieza y transparencias de sus aguas y la biodiversidad de su fauna hacen de los ríos de Baracoa una interesante atracción turística tanto para el visitante extranjero como para el nativo. No pierda la oportunidad de conocer estas y otras maravillas a nuestro lado!!!

viernes, 16 de marzo de 2018

El Floridita, una joya habanera






Floridita o El Floridita es un histórico restaurante-bar en la parte más antigua de La Habana, Cuba. El establecimiento es famoso por sus daiquiris y por haber sido uno de los lugares favoritos del escritor Ernest Hemingway en La Habana. Abrió en 1817 con el nombre de La Piña de Plata en el lugar que todavía ocupa, en la esquina de las calles Obispo y Monserrate. Casi 100 años más tarde, el gran número de turistas norteamericanos persuadió al propietario de cambiar el nombre a "El Florida", pero con el tiempo se conoció popularmente como "El Floridita". En 1914, el inmigrante catalán Constantino Ribalaigua Vert comenzó a trabajar en el bar como camarero. Constantino, apodado Constante, se hizo el dueño en 1918. Dedicó toda su vida a su profesión, preparó cócteles detrás del bar y convirtió al El Floridita en la catedral de cócteles de la ciudad. De hecho, tuvo numerosas creaciones: Presidente, Habana Especial y muchos más.

Constante también es reconocido por haber inventado el daiquiri congelado, bebida que se unió a la fama del lugar, cuyo lema es ahora "La cuna del daiquiri". El bar se convirtió en una escuela de camareros altamente cualificados especializados en cócteles preparados con jugos de frutas frescas y ron, cuyas tradiciones todavía son preservadas por los discípulos de Constante.

El Floridita se convirtió en el bar más famoso de La Habana, y en uno de los más famosos del mundo. En 1953, la revista "Esquire" lo llamó uno de los siete mejores bares del mundo, junto con el bar Pied Piper de San Francisco, el Ritz de París y Londres, Raffles en Singapur, el Club 21 de Nueva York y el bar del Shellbourne Hotel en Dublín.

Desde entonces El Floridita ha sido frecuentado por distinguidos visitantes a La Habana, desde artistas hasta invitados oficiales del gobierno. Pero el novelista estadounidense Ernest Hemingway, ganador del Premio Nobel de Literatura, fue el más asiduo de todos. Se convirtió en amigo personal de Constante y después de la muerte de éste en 1953, Hemingway continuó considerando a El Floridita su lugar favorito en La Habana, durante los más de 20 años que vivió en el país.

Antonio Meilán (El primo de la esposa de Constante, el creador del Daïquiri Floridita) dice que Hemingway entró en el bar para ir al baño. Cuando salió, las bebidas que todos bebían lo atrajeron. Él probó uno y dijo: "Eso es bueno, pero lo prefiero sin azúcar y doble ron". Así, Constante lo preparó a su gusto y le sirvió diciéndole. "Ahí está papá". Así es como el cóctel, que fue nombrado después de él - el Papa Hemingway - nació. Después se agregó el jugo de toronja y que dio el "Hemingway Special". Algunas personas prefirieron incluso a cócteles como el Daiquiri o el Mojito.


Los hijos de Hemingway también señalaron que a principios de la década de 1940 Hemingway y su esposa "Mary" (Martha Gellhorn) continuaron conduciendo desde su casa fuera de la Habana (Finca Vigía) hasta la Floridita para tomar bebidas. El establecimiento contiene hoy muchos recuerdos del autor, con fotografías, un busto y, más recientemente (2003), una estatua de bronce de tamaño natural al final de la barra cerca de la pared, esculpida por el artista cubano José Villa Soberón.

El Floridita y sus Daiquiri han sido inmortalizados en la literatura en más de una ocasión. Tal vez la mejor descripción fue escrita por Hemingway mismo, en "Islands in the Stream". El estilo y decoración de estilo británico que el bar / restaurante El Floridita tiene hoy se remonta a los años 50, al igual que el trabajo de carpintería, las lámparas y las pinturas en las paredes. En 1991 El Floridita fue totalmente remodelado, respetando todos los elementos originales, incluyendo el busto de Hemingway y la barra superior.

Hemingway no era el único cliente famoso del bar. El establecimiento fue frecuentado por muchas generaciones de intelectuales y artistas cubanos y extranjeros. El duque y la duquesa de Windsor, Jean-Paul Sartre, Gary Cooper, Luis Miguel Domingin, Tennessee Williams, Ava Gardner, Samuel Eliot Morison, Herber Matthews, Paco Rabanne, Joaquín Sabina, Naomi Campbell, Jack Nicholson, Giorgio Armani, Gianni Mina, Jean Michel Jarre y otros son algunos de los clientes de El Floridita.

No te pierdas esta maravilla de la tierra cubana y viaja con nosotros para que quedes sorprendido con todos los encantos de la Mayor de las Antillas!!



jueves, 15 de marzo de 2018

Las Siete Maravillas de la Ingeniería y Arquitectura cubana



Estas obras merecen ser reconocidas y admiradas por su magnitud, la dificultad y complejidad de su ejecución, importancia y soluciones técnicas aplicadas. Sobre todo, teniendo en cuenta la época en la que fueron construidas algunas de ellas.

Las Siete Maravillas de la Ingeniería y Arquitectura cubana


Son consideradas como tal una serie de obras ingenieras del país, seleccionadas en el año 1997 por los miembros de la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba. Se escogieron 7 entre 37 obras clasificadas para la final.

Divulgamos en este artículo estas obras, muchas de ellas casi desconocidas, hasta por los cubanos.

Las listamos a continuación con una breve descripción de cada una de ellas.
Están ordenadas por su antigüedad. 

El Acueducto de Albear



El llamado Acueducto de Albear es la más antigua de las maravillas cubanas.

Fue diseñado por el ingeniero Francisco de Albear y se inauguró el 23 de enero de 1893.
Consiste en varias obras ingenieras:

  • La Taza de Vento o Taza de Albear. Es un gran depósito de cantería que recolecta el agua de varios manantiales. Se encuentra a un costado de la Calzada de Rancho Boyeros, en las inmediaciones del entronque a Fontanar. 
  • El túnel de Albear. Obra ingeniera por debajo del Rio Almendares, que conduce el agua recolectada en la Taza, hasta el comienzo del canal.
  • El Canal de Albear. Un canal de más de 10 kilómetros de largo, que conduce el agua por gravedad hacia el depósito de Palatino. A lo largo del canal se encuentran 20 torres cilíndricas para la inspección y circulación del aire. 
  Actualmente parte del canal se puede ver en el centro de la calle de Vento, vial creado a mediados del siglo pasado a ambos lados de la obra.
 La construcción del famoso acueducto fue toda una proeza, debido a las limitaciones que tuvo que sortear el ingeniero y fue considerado una obra maestra de la ingeniería, obteniendo diversos premios internacionales.
  El Acueducto de Albear sigue activo y es el único que funciona sin usar energía eléctrica pues el agua brota espontáneamente de los manantiales y se conduce por gravedad hasta su destino.
  Abastece a los municipios: Habana Vieja, Centro Habana, Cerro, 10 de Octubre y Plaza, aproximadamente el 12 % de la población de La Habana de hoy.
  El Acueducto de Albear forma parte con la antigua Zanja Real y el Acueducto de Fernando VII, del Sistema de Acueductos Históricos de la ciudad de La Habana, declarado Monumento Nacional de Cuba.


El Túnel del Alcantarillado de La Habana



El Túnel del Alcantarillado de La Habana es una obra ingeniera, que forma parte del alcantarillado de la Habana.

Permite evacuar las aguas albañales de la ciudad por gravedad y hacer que pasen por debajo de la bahía, hasta desaguar mar adentro al este de la ciudad.

Consiste en un sifón que pasa por debajo de la bahía y conecta con un tubo por debajo de la Fortaleza de la Cabaña, sigue hasta una estación de bombeo en el Morro, hasta terminar en la Playa del Chivo.
La obra fue terminada en 1912.

La Carretera Central de Cuba


La Carretera Central es la más famosa y mas conocida de las maravillas de la ingeniería cubana y quizás la de más utilidad práctica, por su uso constante en tantos años.
Creada en tiempo record entre 1927 y 1931, se extiende a lo largo de casi 1200 kilómetros, uniendo las principales ciudades y poblaciones del país.


Su ejecución estuvo a cargo de la Empresa Compañía Cubana de Contratistas y la norteamericana Warren Brothers Company.
A diferencia de otros viales creados posteriormente, la Carretera Central se caracteriza y destaca por haber sido diseñada y construida usando los siguientes criterios:

  • No posee ningún cruce a nivel con otras carreteras importantes o vías férreas.
  • Posee una base de 20 centímetros de rajón, encima 10 cm de rajoncillo, sobre ella una placa de hormigón de 30 cm de espesor, que en algunos casos posee acero de refuerzo. Finalmente hormigón bituminoso (asfalto), aunque en algunos lugares de intenso tránsito posee adoquines de granito.
  • Posee un ancho de faja de 20 metros y el ancho del pavimento es de seis metros en zonas despobladas y de ocho en las urbanas. En la época que se construyó las dos vías con que contaba en zonas rurales, era suficiente para el transito existente.
  • La visibilidad mínima en las curvas es de 110 metros.

En total posee 1 732 obras de fábrica, de ellas 23 puentes metálicos y fueron sembrados 30 mil árboles a ambos lados de la vía. Muchos de ellos, gigantescos laureles aún sobreviven, dan sombra y embellecen la famosa carretera.

El Edificio FOCSA


El Edificio FOCSA es el más alto de los edificios de la Habana y de Cuba, aunque a simple vista tal parece que el cercano Hotel Habana Libre lo supera, debido a encontrarse este último en una elevación.

Se eleva hasta los 121 metros sobre el nivel de la calle, con 39 pisos.
Abarca el área de la manzana entre las calles 17, 19, M y N en el Vedado, actual municipio Plaza. Su construcción duro dos años y cuatro meses y se concluyó en 1956, en ese entonces fue una obra asombrosa y marcó el comienzo de la era de los edificios altos habaneros. Su estructura es de hormigón armado, con muros continuos desde los cimientos hasta la azotea. El objetivo de su construcción fue la de crear apartamentos de viviendas (13 por cada piso).
Se diseñó de forma tal que constara con facilidades de estacionamiento soterrado para 500 vehículos, 375 apartamentos, centros comerciales y piscina.
Como curiosidad se puede destacar que no se utilizaron grúas en su construcción.
El nombre del edificio se debe a las siglas de la compañía constructora: Fomentos de Construcciones y Obras. Sociedad Anónima.
La obra fue proyectada por el arquitecto Ernesto Gómez Sampera y el ingeniero Bartolomé Bestard realizó la organización.


El Túnel de La Habana


El Túnel de La Habana es una de las principales obras ingenieras de la capital del país, que permite la circulación de vehículos entre el este y oeste de la ciudad, pasando bajo la entrada de la bahía.

Formo parte de un proyecto que incluía La Monumental, una avenida que conecta la parte este del túnel con la Vía Blanca.


El túnel fue abierto en mayo de 1958, tres años después de iniciarse el proyecto.
Fue creado empleando cinco secciones o cajones de hormigón prefabricado, enterrados entre 12 y 14 metros, debajo del fondo de la Bahía de La Habana.
Posee cuatro carriles 3.35 m de ancho cada uno, que permiten la circulación de hasta seis mil vehículos por hora.
El largo del túnel es de 733 metros y la longitud total de la obra en su conjunto (accesos viales), es de 1600 metros.
La obra incluyó dos cisternas de 500 m3 de capacidad cada una, para acumular las aguas pluviales, que inevitablemente corren hacia el interior cuando llueve y posteriormente son bombeadas hacia el mar.
La compañía que se encargó de su construcción fue la Societé des Grands Travaux de Marseille, estando a cargo de la dirección técnica, el ingeniero cubano José Menéndez Menéndez.


El Puente de Bacunayagua


El Puente de Bacunayagua es una de las maravillas más conocidas de Cuba, popularizado en fotos y postales por todo el mundo, es casi un símbolo de la ingeniería civil en el país.

 

Su construcción comenzó en 1956 y fue inaugurado el 26 de septiembre de 1960.

Es un puente que salva una profunda abra abierta por el rio del mismo nombre y permite la circulación de vehículos por la Vía Blanca, autopista que conecta las ciudades de la Habana y Matanzas, por la costa norte.

Posee un largo de 314 metros y una altura de 100 metros, por lo que se divisa desde el un hermoso paisaje de las Alturas de la Habana Matanzas y del Valle del Yumuri.



El Viaducto La Farola



El Viaducto La Farola es la más reciente de las maravillas cubanas, fue construido en 1965.
Es una carretera que serpentea entre las montañas de la zona norte oriental de Cuba, por lugares casi inaccesibles y hace posible la comunicación entre la ciudad de Baracoa, la ciudad de Guantánamo y el resto del país.
El Viaducto solo comprende una sección de alrededor de 6 kilómetros, de una carretera más extensa de 154 kilómetros, llamada la Vía Azul.
La Vía Azul atraviesa el macizo montañoso Sagua-Baracoa de norte a sur. Es una carretera extremadamente peligrosa.
Comienza en la costa sur, cerca de la Playita de Cajobabo, lugar donde desembarcaron José Martí y Gómez en 1895.
Desde ese lugar serpentea por 38 kilómetros hasta Paso Cuba, esta es la sección más peligrosa con 375 curvas y el tramo más difícil lo soluciona El Viaducto La Farola. 


El Viaducto La Farola es una carretera de hormigón de 6 metros de ancho que serpentea por las faldas de la montaña, donde era imposible crear una vía convencional.
Como no se contaba con el espacio suficiente en las laderas por donde pasa, se creó la vía usando losas de hormigón prefabricadas (en algunos casos fundidas in situ) que se apoyan por el lado saliente en pilotes o vigas de hormigón enclavados sobre la roca.
Es una obra de fábrica impresionante, pues pasa por lugares que se encuentran a 450 metros de altura sobre el nivel del mar, atraviesa ríos, arroyos y bordea precipicios. 
En el siguiente enlace se puede ver como se muestra en la vista 3D de Google Earth, parte del Viaducto La Farola, serpenteando entre las cimas de las elevaciones de la zona más oriental de Cuba
Desde la vía se divisa una vista maravillosa del paisaje montañoso y su vegetación.
Uno de los méritos de su construcción, radica en que fue construido en lugares que por su formación geológica, no permitía el uso de los tradicionales explosivos.

Si algún día deseas conocer Cuba, puedes hacerlo a bordo de nuestros carros. 
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Viaje al pasado, en La Aldea Taína.

  Cuba es un archipiélago pequeño, pero lleno de historias y de culturas entremezcladas . La comunidad primitiva tuvo un triste f...