jueves, 12 de abril de 2018

Trinidad: para perderse en el tiempo.





La Villa de la Santísima Trinidad fue la tercera villa fundada por la Corona española en Cuba, a principios del año 1514. La villa se fundó con la presencia del Adelantado Diego Velázquez de Cuéllar, y fue evolucionando con rapidez, lo cual le posibilitó ser una de las más prósperas de la mayor de las Antillas.

La labor de conservación y restauración emprendida por los especialistas de esta zona del centro sur de Cuba, y el amor que profesan a su ciudad sus habitantes, propició que sea una de las ciudades coloniales mejor conservadas no sólo de Cuba, sino también de América, e inscribirse en la Lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco junto al Valle de los Ingenios en 1988, una zona donde prosperó la industria azucarera con la llegada de las familias Iznaga, Borrell y Brunet hacia la mitad del siglo XIX. 

Esta producción azucarera, que enriqueció a los dueños de esos ingenios, hizo que surgieran tanto en Trinidad como en el Valle, casonas y palacetes que hoy son orgullo de la cultura cubana. En la ciudad hay muchísimos lugares de interés para el visitante. Podemos ofrecerte una de tus mejores experiencias y llevarte hasta los sitios emblemáticos de uno de los lugares más bellos de esta isla.
A nuestro lado puedes visitar el museo de Historia, ubicado en el antiguo Palacio Cantero, cuyo antiguo propietario era Don José Mariano Borrell y Padrón un terrateniente local, posteriormente es heredado por Don José Mariano Borrell y Lemus y en 1841 la vende a la viuda de Iznaga, Doña María del Monserrate Fernández de Lara y Borrell, la cual casa en segundas con Don Justo German Cantero, nombre por el cual es conocido el palacio. Este bello museo muestra piezas y documentos históricos de la villa trinitaria.

También puedes llegarte hasta el museo de Arqueología Guamuhaya, fundado el 15 de mayo de 1976 muestra en occho salas permanentes objetos pertenecientes a las comunidades aborígenes que vivían en la región centro-sur de la Isla de Cuba durante la etapa precolombina, además de algunos artículos valiosos de la etapa colonial, de la ciudad y los valles cercanos. Se encuentra ubicado en la antigua Casa de Padrón.

Otra opción es el museo Romántico que recrea en sus catorce salas el ambiente de una típica residencia colonial trinitaria de los años 1830-1860 con una muestra de muebles y artes decorativas de los siglos XVIII y XIX.

Por supuesto tampoco debes perderte el museo de Arquitectura Colonial que posee siete salas de exposiciones y está ubicado en la antigua casa de la acaudalada familia Sánchez, muestra el desarrollo arquitectónico de la ciudad en el transcurso de los siglos y la casa de la Trova de Trinidad que es un centro de reunión para las generaciones más jóvenes, se encuentra en un inmueble del 1777 que ha sido restaurado para el disfrute popular, donde se realizan conciertos periódicos.

martes, 10 de abril de 2018

El Parque Baconao: donde la magia existe




El Parque Baconao es un parque nacional cubano que abarca una amplia región situada aproximadamente a 20 kilómetros de la bella ciudad de Santiago de Cuba. En el año1987, fue declarada Reserva Mundial de la Biosfera por la Unesco por la riqueza de su flora y su fauna carácterísticas de la región más oriental de la isla.

El nombre Baconao proviene de una leyenda local de un niño indígena que vivió en el sur de Cuba  durante la etapa Precolombina. La leyenda cuenta sobre un árbol mágico llamado Bacona, que le enseñó al indiecito a tocar música usando los caracoles de la laguna.

El pequeño niño era reconocido por su habilidades en la pesca y en la natación, además era un asiduo jugador de Batos (juego indígena cubano similar al béisbol actual).

El niño acostumbraba a sentarse a la sombra del árbol bacona a sacar música de su caracol. Todos en la villa estaban fascinados y pensaban que las habilidades para tocar música de un caracol fueron dadas por el árbol. Por eso, empezaron a llamar al niño Baconao.

Un día, el niño salió a dar sus paseos habituales por los alrededores de la villa, y nunca se volvió a saber de él. Con el tiempo la música que producía el niño con sus caracoles se escuchaba en la foresta y los pobladores pensaron que la magia del niño había quedado en los árboles, y con el paso del tiempo, empezaron a llamar a la zona Baconao.

El parque en sí está lleno de atracciones, así como refugios de vida salvaje y plantaciones de café. El viajero interesado puede llegarse hasta la Gran Piedra, un gran bloque de roca de origen volcánico, con unas dimensiones que incluyen 51 metros de largo, 25 de alto y 30 de ancho, con un peso estimado por encima de las 63.000 toneladas. 

Es posible subir los 459 peldaños de piedra hasta la cima de la roca y pararse a 1.234 metros por encima del nivel del mar para disfrutar una vista panorámica. Se dice que en una noche oscura es posible ver las luces de Jamaica. Y en días despejados y con buena visibilidad se pueden divisar ambas costas de la región oriental.
  
Otro sitio de interés de la zona es  el Valle de la Prehistoria donde los visitantes son recibidos por 227 esculturas de dinosaurios y animales prehistóricos hechos a tamaño natural. También podrás acercarte a la famosa Granjita Siboney desde donde los atacantes al Cuartel Moncada, liderados por Fidel Castro, pasaron la noche anterior al ataque, efectuado el 26 de julio de 1953.

Y si ya quieres la experiencia completa no puedes dejar de visitar el Museo del Transporte Terrestre que muestra cerca de 2.500 réplicas de autos en miniatura ; el Acuario con un túnel submarino de 30 metros de profundidad, y un delfinario y la Laguna Baconao donde se puede visitar la reproducción de una villa de la tribu de los Taínos, y disfrutar de un restaurante especializado en mariscos. Viaje con nosotros y descubra cada rincón de esta mágica isla!!!

lunes, 9 de abril de 2018

Un sello de la isla: el Habano.


El tabaco de Cuba no es el primero del mundo en cantidad, pero si lo es en calidad. Nuestro mejor tabaco se cosecha en la región pinareña deVueltabajo, que se encuentra ubicada entre los ríos Hondo y Cuyaguateje y dentro de esta zona el producido en los términos de San Juan y Martínez, San Luis, Pinar del Río y Guane.

A pesar de que lo anterior es bastante conocido, algunos expertos en la materia afirman que hoy en día el mejor tabaco de la Isla es el que se cultiva en la zona de Pedro Betancourt, en la provincia de Matanzas. Pero eso solo el tiempo lo dirá.

 
El tabaco cubano se cosecha en pequeñas propiedades, muchas de ellas particulares propiedad de los cosechadores, el promedio de extensión de estas plantaciones es de unos 25 acres.

Existen dos tipos de planta, Corojo y Criollo. El Corojo toma su nombre de una famosa vega de tabaco donde las semillas se desarrollan. Estos cultivos se reconocen pues se protegen con tela las plantas de la incidencia de los rayos del sol. Su producción es más costosa que la de todas las otras hojas de un habano.

Mientras, el Criollo es la única variedad representativa del genuino tabaco negro cubano. Esta planta se expone al sol para obtener una gran variedad de sabores. Produce cuatro de las hojas del tabaco. A las mejores plantaciones se le denomina Vegas Fina y las hojas hay que recogerlas una a una y a mano.
 
Dicen los maestros tabaqueros que el arte de hacer buen tabaco es mezclar estas hojas con la proporción adecuada para lograr una buena combinación de aroma, consistencia y combustibilidad. Actualmente, en el país caribeño hay 5 regiones tabacaleras, existen 60 fábricas y de ellas, cinco están en La Habana.

 Para que fumarse un buen Habano sea una experiencia incomparable también hay que prestar atención a la caja y al anillo que rodea el puro. Las cajas son hechas de cedro y propiamente decoradas según la marca del tabaco, dotando a estos de mayor elegancia.
 
Con respecto a los famosos anillos, todo parece indicar que a mediados del siglo pasado algunos aristócratas fumadores de Habanos se quejaban de que los tabacos arruinaban sus guantes, por eso los productores idearon una banda de papel blanco estratégicamente colocada en el lugar por donde se sostiene el puro.

 
En poco tiempo se convirtieron en artículos para coleccionar, fundamentalmente a finales del siglo XIX y principios del XX cuando era costumbre de los adinerados que sus tabacos tuvieran sus retratos impresos en las mismas.
 
Ahora que ya sabes un poco más sobre los Habanos, de seguro cuando fumes uno de ellos la experiencia aumentará, pues la historia que se esconde detrás de un Habano recoge varios siglos atrás.Viaja con nosotros y conoce más sobre la pasión de miles: el auténtico Habano!!!
 
 

jueves, 5 de abril de 2018

El Alma Mater: dos mujeres, una historia




La Habana sorprende al visitante en cada rincón. Desde la colonial Habana Vieja, el ritmo de Centro Habana y las anchas calles del Vedado, la magia de esta nación se respira por doquier. Ho queremos compartir contigo una curiosidad de un sitio que ha formado parte esencial de nuestra historia nacional.

Muchas historias y curiosidades rondan la Universidad de La Habana. Una de las más interesantes está relacionada con su Alma Mater, símbolo de este centro, el más antiguo de su tipo en Cuba.
Monjes dominicos de la Orden de Predicadores la fundaron en 1728 y originalmente se encontraba ubicada en La Habana Vieja. No es hasta el año 1902 que la institución se traslada a su ubicación actual en el Vedado Habanero. Esa edificación, en la intersección de la calle L y San Lázaro, fue declarada Monumento Nacional en 1978.

Allí, entre su arquitectura neoclásica, justo entre el Rectorado y la simbólica escalinata de la entrada, se encuentra el Alma Mater.

La escultura es obra del checo Mario Joseph Kórbel (Osek 1882- Estados Unidos 1956). Según los historiadores, su construcción comenzó en 1919 y culminó al año siguiente, bajo el sello de la compañía RomanBronze Works, de Nueva York.

Inicialmente estuvo ubicada en otro espacio de la universidad, cerca de la Plaza Ignacio Agramonte. En 1927 fue situada en el lugar donde podemos verla hoy. Allí, los arquitectos cubanos Félix Cabarrocas y Evelio Govantes, construyeron un pedestal para emplazarla. Un año después, en 1928, quedaría terminada la escalinata y con ella el paisaje perfecto para recibir a los estudiantes, cada año.
Este símbolo fundido en bronce fue inspirado por dos mujeres. Para conformar el cuerpo, Kórbel tomó como referencia a una mulata, cuya identidad, por desgracia, quedó sepultada en el tiempo: de ella no se sabe nada. Por otra parte, el rostro del Alma Mater se lo debemos a Feliciana Villalón Wilson, conocida como Chana, una joven que en aquel entonces solo tenía 16 años.


Dicen que aquella combinación de rasgos faciales con el cuerpo sensual y voluptuoso se debe a que inicialmente el monumento simbolizaría a Palas Atenea.

Lo cierto es que hace unos años, la hija de la modelo, la pintora Feliciana Menocal Villalón,  a sus 76 años, le confesó al periodista Mario Cremata que en realidad a Korbel de quién le hablaron fue de su tía Carmen, que era la más bella de las tres hermanas. “Cuando viene a esta casa a reunirse con ella, mi abuelo le presenta al resto de sus hijos. Es entonces cuando sucede lo inesperado: el escultor se deslumbra por Chana y abandona la propuesta inicial porque consideraba que Chana tenía un rostro más maternal”. 

Después de 1959, Feliciana Villalón Wilson, la musa que inspiró el rostro del Alma Mater de la Universidad de La Habana, vivió más de diez años en Varadero. Ya en 1980, por problemas de salud, su familia decide traerla de vuelta a La Habana, donde murió en noviembre de 1984.

martes, 3 de abril de 2018

La comida cubana: sus orígenes




La gastronomía de Cuba es una fusión de las costumbres taína, la cocina española, africana y caribeña. Las recetas cubanas comparten las sabidurías de la combinación entre las especias y las técnicas heredadas  por los nativos taínos, y posteriormente combinadas con la cocina española y africana, con unas ciertas influencias caribeñas en especias y sabores. 

 Las plantaciones de tabaco fueron habitadas principalmente por los campesinos españoles pobres, sobre todo de las Canarias. La parte oriental de la isla también recibió cantidades masivas de inmigrantes franceses, haitianos y del Caribe, principalmente durante la Revolución haitiana, así como los trabajadores estacionales para la cosecha de la caña de azúcar, sobre todo españoles, durante la década de 1850. Esto implicó que la cocina cubana se convirtiera en algo localmente tradicional. Tradicionalmente en las mesas cubanas se suele servir un plato muy exquisito y típico llamado flan de plátanos maduros.

 
A la llegada de los europeos, los nativos cosechaban tubérculos existentes tales como la yuca, y el boniato o batata. Otras plantas que formaban parte del conuco (campo cosechado en las villas indocubanas) eran  el maíz, la calabaza y el quimbombó. Entre las frutas originarias de la isla se mencionan desde tiempos pretéritos, entre otras, la guayaba. Entre las especies es muy importante mencionar el ají, nombre de origen taíno con el cual se le llaman en Cuba a los pimientos, ya sean dulces o picantes. La lista más amplia se encuentra dentro de los cárnicos, ya que era muy usual el consumo de especies marinas como tiburones, lisas, manjuaríes, careyes, caguamas, cobos, rabirrubias y chernas. Especies de agua dulce como la jicotea y biajaca, así como gran cantidad de aves y reptiles de gran tamaño como las iguanas y el cocodrilo cubano.
Los colonizadores españoles adoptaron todos los elementos descritos, subsistiendo hasta hoy en día platos antiguos como el casabe y el ajiaco. Posteriormente integraron a la dieta cubana las legumbres, el arroz, y los cítricos tales como naranjas y limones así como el ganado vacuno y porcino.

Viaje al pasado, en La Aldea Taína.

  Cuba es un archipiélago pequeño, pero lleno de historias y de culturas entremezcladas . La comunidad primitiva tuvo un triste f...